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Después del ciclón, la adversidad sigue para los puertorriqueños en EEUU

El huracán María, que tocó tierra en Puerto Rico el 20 de septiembre, dejó 2.975 muertos, según el balance oficial. También arrasó con la red eléctrica y las existencias de agua potable. Daños: 90.000 millones de dólares.

DL/Internacionales/19-9-2018-Llegaron a Nueva York tras el paso del huracán María por la isla de Puerto Rico en septiembre de 2017, dejando devastación, desolación y casi 3.000 muertos.

Un año después, Joannelly Cruz y su madre, Gloria Martínez, están en un albergue para personas sin techo. Son parte de una generación de puertorriqueños que buscan rehacer su vida en el continente estadounidense.

No tienen planes de regresar a su hogar en Puerto Rico, un estado libre asociado a Estados Unidos.

“Creo que venir aquí fue lo mejor”, dice Joannelly, de 16 años, tras la catástrofe desatada por el ciclón que arrasó con la infraestructura de la isla y provocó un caos casi sin parangón en la historia estadounidense.

Pero la vida no es fácil en Nueva York, donde madre e hija comparten una cama en una pequeña habitación sin acceso a una cocina. Sus pertenencias están esparcidas sobre una mesa que también sirve de escritorio para que Joannelly haga la tarea.

“Fue duro acostumbrarse”, dijo. “Es difícil sentarse y hacer la tarea en un ambiente tan atiborrado, pero me las arreglo”.

Ella y su madre esperan pronto ser consideradas para obtener una vivienda subsidiada.

“Como somos sin techo por accidente, deberían colocarnos en un lugar prioritario para obtener vivienda”, dice Martínez, angustiada por el precario futuro de su hija, sin redes de seguridad ni certidumbres.

– Indiferencia –

El huracán María, que tocó tierra en Puerto Rico el 20 de septiembre, dejó 2.975 muertos, según el balance oficial. También arrasó con la red eléctrica y las existencias de agua potable. Daños: 90.000 millones de dólares.

La Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA), que se encarga de gestionar los desastres y proporcionar ayuda, cubrió inicialmente los costos de hotel de los evacuados, pero ese programa culminó en mayo, provocando una andanada de fallos judiciales que mantuvieron el programa durante el verano boreal.

Pero conscientes de que pronto terminará, muchos se mudaron a refugios para sin techo.

Una portavoz de la ciudad de Nueva York dijo a la AFP que las autoridades calculan que hay unos 700 puertorriqueños sin hogar al cumplirse el primer aniversario del desastre.

Los refugios patrocinados por el gobierno no ofrecen albergue de largo plazo a los puertorriqueños reubicados en el continente, algo que se ofrece a sobrevivientes de otros ciclones en Estados Unidos.

Latino Justicia, una organización que lidera una demanda colectiva contra la FEMA, dijo que esa política viola los derechos constitucionales de los evacuados.

“Creemos que es responsabilidad de la FEMA proveer a esas personas”, afirmó a la AFP Natasha Bannan, una abogada de esa organización.

Muchos consideran la respuesta de la FEMA como prueba de la actitud pasiva e indiferente hacia Puerto Rico del gobierno del presidente Donald Trump.

“No comprenden la gravedad de la situación que atravesamos”, dice Sofía Miranda, una exvendedora de seguros de 44 años que fue evacuada.

– “Crisis emocional” –

La FEMA había ofrecido devolver sin cargo a los puertorriqueños a la isla hasta el 30 de agosto. De los miles de desplazados, solo unos 500 aceptaron la oferta, indicó la agencia.

Miranda, que comparte dormitorio con su madre y su hijo, está decidida a quedarse, aunque afirma que la vida en el refugio está dejando su huella.

“Ahora estoy en el limbo. No me han dicho si soy elegible para obtener vivienda, ni si me puedo quedar en este refugio. No he podido dormir”, dijo a la AFP.

Rafael Barreto, un evacuado que se encuentra en Nueva York desde noviembre y realiza trabajo comunitario, habló del persistente trauma psicológico que cargan los puertorriqueños desplazados, que además deben lidiar con el estrés de encontrar un nuevo hogar.

“Lo que hay es una crisis emocional tras haber huido del desastre. Cuando hay viento fuerte, a muchos de nosotros nos vienen ‘flashbacks'”, señaló a la AFP.

En tanto, Leonell Torres, un psicólogo que ha atendido a personas desplazadas por la tragedia, explicó que cada reubicación es en sí misma un hecho traumático que podría actuar como disparador.

“Existe la idea equivocada de que estar aquí es una garantía de bienestar”, indicó.

En un informe divulgado en su sitio web este verano boreal, la FEMA admitió no estar adecuadamente preparada para manejar los efectos del huracán María, carecer de suficiente personal y demorar más de lo debido para entregar los suministros.

“Todo ha sido muy complicado, frustrante, y la mayoría pensaba que porque somos ciudadanos estadounidenses no seríamos tratados en forma diferente”, dijo Barreto.

 

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